Quieren
apedrear a Jesús por lo que dice y hace.
Es duro cuando te
atacan por hacer el bien.
Jesús no responde con odio.
Responde
con verdad y con calma.
Y recuerda sus obras: “¿por cuál de
ellas me apedreáis?”
A veces lo que molesta no es tu palabra,
sino tu coherencia.
La bondad verdadera provoca: porque deja en
evidencia la mentira.
Pero Jesús no se baja del amor para
“ganar” una discusión.
Sigue siendo luz, aunque haya
sombras.
Hoy, si estás cansado de luchar, no sueltes el
bien.
Haz el bien posible, sin ruido, sin orgullo, sin
venganza.
Y si te hieren, refugíate en Dios: ahí se recompone
el corazón.
Y tú, ¿qué piensas de lo que dice Jesús?Comenta

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Julio Roldán