Tu alimento para hoy - desplaza hacia abajo la barra situada a la derecha para leer la Palabra de este nuevo día

sábado, 28 de febrero de 2026

Desayunos en Cuaresma - SÁBADO 1ª SEMANA - Mt 5,43-48

  


Llegamos al sábado, ya en el fin de semana... 

“Amen a sus enemigos”: suena imposible… hasta que recuerdas cómo te ama Dios.
Dios no te amó cuando eras perfecto, sino cuando estabas en camino.
Amar al enemigo no es justificar el mal.
Es negarte a responder con el mismo veneno.
Es cortar la cadena: no devolver golpe por golpe.
Como apagar un fuego con agua, no con gasolina.
Este amor empieza en lo pequeño: bendecir, callar a tiempo, no hablar mal.
También es pedirle a Dios que te cure el resentimiento.
Hoy elige una sola cosa: no devuelvas la herida.
Y si no puedes amar todavía, al menos no odies: ese ya es un gran paso.

¿Qué te cuesta más vivir de este mensaje? Te leo con respeto 

viernes, 27 de febrero de 2026

Desayunos en Cuaresma - VIERNES SEMANA 1ª - Mt 5,20-26


  Ya hoy es viernes, a las puertas del fin de semana...

Jesús va al corazón, donde nacen las guerras pequeñas.
No basta “no hacer daño”: también importa cómo hablo, cómo miro, cómo pienso del otro.
El rencor es como una espina: si no la sacas, se infecta.
La reconciliación no es quedar “como amigos” de golpe.
A veces es solo dar el primer paso: un mensaje, una disculpa, un gesto de paz.
Jesús te dice: antes de ofrecer algo a Dios, ofrece paz al hermano.
Porque Dios no quiere regalos con el corazón cerrado.
Hoy mira si tienes a alguien “atragantado” por dentro.
Y haz algo pequeño, posible: pide perdón, perdona, o empieza a rezar por esa persona.
Verás cómo se te aligera el alma.

¿Con qué te quedas de esta reflexión? Me encantará leerte. 

 

jueves, 26 de febrero de 2026

Desayunos en Cuaresma - JUEVES SEMANA 1ª - Mt 7,7-12

  
Ya hoy jueves...

“Pidan, busquen, llamen”: tres verbos de gente que no se resigna.
Dios no es una pared, es una puerta.
A veces tarda, sí… pero no por crueldad, sino porque educa el deseo.
Como un padre que enseña a su hijo a caminar: no lo carga siempre, lo acompaña.
Pedir te hace humilde: reconoces que necesitas.
Buscar te hace valiente: te mueves.
Llamar te hace perseverante: no te rindes a la primera.
Y Jesús remata con una regla de oro: trata a los demás como quieres ser tratado.
Hoy pide una cosa concreta, pequeña, verdadera.
Y haz tú también una cosa concreta por alguien: eso abre puertas.

 Déjame en comentarios la frase que más te interpela de la Palabra de hoy

miércoles, 25 de febrero de 2026

Desayunos en Cuaresma - MIÉRCOLES SEMANA 1ª - Lc 11,29-32

  

La semana avanza y ya estamos a mediados de ella...

A veces pedimos señales porque no queremos cambiar.
Como quien exige un milagro, pero no suelta la mala costumbre.
Jesús no entra en ese juego: te invita a mirar lo que ya tienes.
Su Palabra, su presencia, su paciencia contigo.
La señal más grande no es un espectáculo: es un amor que no se rinde.
Jonás fue señal para Nínive porque despertó conciencias.
Jesús es señal para ti porque despierta tu corazón.
No necesitas fuegos artificiales: necesitas luz en lo cotidiano.
Hoy pídele a Dios ojos limpios para reconocer sus “pequeñas señales”.
Y responde con un paso: una decisión concreta, humilde, real.

¿Qué te dice Jesús hoy a través de este evangelio? Compártelo abajo

martes, 24 de febrero de 2026

Desayunos en Cuaresma - MARTES 1ª SEMANA - Mt 6,7-15 (El Padrenuestro)

  


Continuamos en esta nueva semana...

Jesús te enseña a rezar sin complicarte: como hijo, no como empleado.
“Padre nuestro” significa: no estás solo y tampoco rezas solo.
Rezar no es decir muchas cosas, es abrir el corazón.
Como quien se sienta un momento al lado de alguien que lo quiere.
“Danos hoy” te cura la ansiedad del mañana.
“Perdona” te libera del peso que llevas en el pecho.
“Como nosotros perdonamos” te recuerda que el perdón se aprende practicándolo.
Y “no nos dejes caer” es reconocer: hay días en que necesito ayuda.
Hoy reza despacio una sola frase del Padrenuestro.
Y vive una sola cosa: perdona un poco, confía un poco, agradece un poco.

 Por cierto, ¿qué destacas tú del Padrenuestro?Te leo en comentarios... 

lunes, 23 de febrero de 2026

Desayunos en Cuaresma - LUNES 1ª SEMANA - Mateo 25, 31-46

  


Comenzamos una nueva semana laboral, es lunes.

Jesús pone el listón donde menos lo esperas: en lo concreto.
No te pregunta cuántas cosas sabes, sino cuánto amor has dado.
Y te revela un secreto: Él se esconde en el hambriento y en el solo.
Como un rey que se disfraza de pobre para ver tu corazón.
A veces buscamos a Dios “en lo alto” y Él está “a ras de suelo”.
En un vecino que necesita escucha.
En un enfermo que necesita compañía.
En alguien que solo necesita que lo mires con respeto.
La Cuaresma te baja de la teoría a la vida.
Hoy el Evangelio es una pregunta sencilla:                                           ¿a quién puedo cuidar de verdad hoy?

Si este mensaje habló a tu corazón escribe a continuación una palabra que resuma lo que has sentido

domingo, 22 de febrero de 2026

Desayunos en Cuaresma - DOMINGO I DE CUARESMA — Mt 4,1-11 (Las tentaciones)


 

Jesús entra en el desierto para enseñar a tu corazón a elegir bien.
El tentador ofrece atajos: pan sin confianza, poder sin servicio, gloria sin cruz.
Es como querer cosechar sin sembrar: parece rápido, pero sale caro.
 

La primera tentación es vivir solo de “lo inmediato”: lo que me apetece, lo que me calma ya.
Pero el corazón no se alimenta solo de pan: necesita sentido, verdad, amor.

La segunda tentación es controlar y dominar: “si mando, estoy seguro”.
Pero la seguridad verdadera nace de confiar, no de aplastar.

La tercera tentación es el aplauso: vivir de la mirada ajena.
Jesús responde con la Palabra, como quien usa una linterna en la noche. Hoy tu desierto puede ser una ansiedad, un hábito, una herida… y Jesús entra contigo.

 

sábado, 21 de febrero de 2026

Desayunos en Cuaresma - SÁBADO DESPUÉS DE CENIZA — Lc 5,27-32

  


Jesús ve a Leví en su mesa de impuestos y le dice: “Sígueme”.
Lo mira con una mirada que no encierra, sino que abre futuro.
Como si le dijera: “No eres tu peor capítulo”.
Leví se levanta: la conversión empieza con un paso.
Luego Jesús se sienta a la mesa con gente señalada por todos.
Porque Dios no se asusta de tus heridas: se acerca como médico.
La Cuaresma no es para “los perfectos”, es para los que quieren curarse.
Hoy Jesús también te ve “en tu mesa”: en tu rutina, en tu lío, en tu cansancio.
Y te repite lo mismo: “Sígueme… ahora, como estás”.
No esperes a estar impecable para empezar: empieza y Él te irá cambiando.