Después
del milagro de Lázaro, algunos creen… y otros deciden eliminar a
Jesús.
Así es el corazón humano: ante la luz, o te abres o te
defiendes.
Cuando uno no quiere cambiar, la presencia de Jesús
molesta.
Porque Jesús no solo consuela: también cuestiona.
El
poder teme perder su control.
Y el miedo puede volver cruel a la
gente.
Pero incluso en esta oscuridad, Dios sigue conduciendo la
historia hacia la Pascua.
Nada de lo que pasa se le
escapa.
Cuando parece que gana la noche, Dios está preparando
el amanecer.
Hoy, si algo te da miedo, no vivas desde el
miedo.
Vive desde la confianza: “Señor, tú sabes hacia dónde
va todo esto”.
Y mantente cerca de Jesús: cuando se acerca la
cruz, se necesita compañía.

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Julio Roldán