Jesús
promete una vida que no se acaba.
El mundo promete felicidad
rápida… y luego te deja vacío.
Jesús promete vida
verdadera… y te invita a confiar.
A veces cuesta, porque
queremos garantías.
Pero la fe no es controlar: es
fiarse.
Jesús habla con una autoridad que desconcierta: “Antes
que Abrahán, Yo Soy”.
Es decir: Dios está antes de tus
problemas y después de ellos.
Cuando todo cambia, Él
permanece.
Cuando tú fallas, Él sigue siendo fiel.
Cuaresma
te pone delante una pregunta: ¿en qué estoy apoyando mi vida?
Si
te apoyas solo en lo frágil, vivirás con miedo.
Hoy apóyate
en una promesa: “Señor, contigo no me pierdo”.
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Julio Roldán