Jesús
no te vende una vida fácil: te ofrece una vida verdadera.
Hay
cruces que no eliges… pero puedes elegir cómo llevarlas.
“Cargar
la cruz” no es resignación: es amor en movimiento.
Como quien
sube una cuesta y se apoya en un bastón: no se rinde, se sostiene.
A
veces la cruz es perdonar, pedir perdón, empezar de nuevo, cortar
una mala costumbre.
Jesús te dice: no te pierdas por “ganar
cosas”.
Porque puedes tenerlo todo por fuera y estar vacío
por dentro.
Perder la vida por amor es, en realidad,
salvarla.
Hoy pregúntate: ¿qué parte de mí necesito soltar
para caminar más ligero?
Una cruz llevada con Él pesa menos,
porque no la llevas en soledad.

Muy buen dia! Gracias a El, he aprendido lo limitado que soy física y anímicamente. Cuando algún proyecto no sale, o la tensión me puede superar, pienso: " Jesus, esto se me va de las manos. Paso de cogerme nervios. Confió en tu voluntad y lo que tu quieras que sea, seguro que es para algo mejor que ni imagino". Y como buen español, le suelto el "marrón" que el sabrá como solventarlo.
ResponderEliminarQue GRAN amigo tenemos y lo poco que le valoramos.
La cruz no es un castigo, es la oportunidad de transformar nuestro dolor en 'amor en movimiento'.
ResponderEliminarSoltar??? Una pregunta que tuve que pedir al espíritu santo que me iluminará en su respuesta.
ResponderEliminarSiempre quiero tomar el control de todo, sobre todo en las actitudes de las personas y al no poder controlar me lleva a la crítica.