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domingo, 11 de abril de 2021

Homilía Domingo Divina Misericordia - 11 abril 2021

 

HOMILÍA DIVINA MISERICORDIA

Domingo 2º Pascua - Ciclo B

11 de abril de 2021 - 8 tarde

Parroquia de Santo Domingo


 

Hace dos años no nos encontrábamos... Confinamiento. Grupo de Misericordia, estuvieron conectadas durante los nueve días. Yo quise vivirlo desde el silencio y la oración personal. No pasa nada, esas situaciones nos ayudan a quedarnos con lo esencial.

Muerte de mi madre, me lleva a una reflexión más honda de la vida y quedarme con lo esencial.

La doctrina de la Iglesia y el mensaje del Papa en este día quieren centrar mi reflexión en esta tarde.

El Papa Francisco ha celebrado esta fiesta esta mañana en la iglesia del Santo Spirito in Sassia, Santuario de la Divina Misericordia. Y lo ha hecho acompañado no solo de los fieles habituales sino tambien de: personal de enfermería, reclusos, personas con discapacidad, refugiados y emigrantes, además de las Hermanas Hospitalarias de la Divina Misericordia y los voluntarios de la Protección Civil. A todos ellos les ha dicho: “Vosotros representáis algunas de las situaciones en las que la misericordia se hace concreta, se vuelve cercanía, servicio, atención a las personas en dificultad. Ojalá os sintáis siempre misericordiados para ser a vuestra vez misericordiosos.!Que la Virgen María, Madre de la Misericordia, nos conceda a todos esta gracia!

Qué buena idea celebrar esta fiesta con personal sanitario, presos, discapacitados, refugiados, emigrantes, protección civil. Magnífica creatividad la del Papa que nos invita con estos gestos a que nuestras celebraciones estén más llenas de sentido. ¿Alguna vez se les ha ocurrido en todos los años que celebran la Divina Misericordia invitar a los usuarios del comedor social o a los residentes en la Casa de Acogida “Antonio Vicente” por ejemplo, además de voluntarios de Cáritas y personas comprometidas en voluntariado social?

El Papa Francisco, comentando el evangelio dice lo siguiente. Jesús resucitado, en primer lugar, comunica la paz. Los discípulos estaban angustiados. Se habían encerrado en casa por temor, por miedo a ser arrestados y correr la misma suerte del Maestro. Pero no sólo estaban encerrados en casa, también estaban encerrados en sus remordimientos. Habían abandonado y negado a Jesús. Nuestro modo de ver la realidad tiene muchas veces el prisma del miedo.

Por eso, nos preguntamos ¿Tenemos una mirada de misericordia?

*¿Sobre la situación actual? La pandemia del coronavirus para mucha gente de Iglesia y que dice confiar en la Divina Misericordia lo ve como un castigo divino.Al inicio del confinamiento, comencé a recibir este tipo de vídeos con esta opinión y mensajes apocalípticos, ante lo que mostré que no es un modo correcto de ver la realidad, no puedo compartir esa visión y se abstuvieran de enviar mensajes con ese contenido. Afortunadamente supieron atender mi súplica. La situación actual es una oportunidad para aprender a mirar con misericordia.

*¿Sobre las personas?  En numerosos cristianos practicantes y devotos, la inmigración es una amenaza y mantienen actitudes racistas y xenófobas. Eso es totalmente incompatible con una visión misericordiosa de las personas.Los inmigrantes no invasión,ni quitan trabajo a nadie... Necesitamos de ellos, un enriquecimiento para la sociedad, diversidad cultural...Repasemos o leamos más bien la encíclica del papa Francisco “Tutti Fratelli”, para vivir en una actitud más abierta, humana y fraterna.

*¿Sobre lo que nos pide la Iglesia? La mirada misericordiosa es la que nos lleva a vivir y sentir con la Iglesia. No puedo poner mis criterios por encima de los de la Iglesia o cuestionar lo que un sacerdote me dice diciendo que no comparto su opinión, generalmente porque cuestiona tu conciencia. En tiempo de pandemia, la Iglesia pide la comunión en la mano, sin paños, sin trapitos. ¿No estás convencido que eres Hijo de Dios, no te aceptas con misericordia como obra de sus manos?.  Evitar el  extremo de quienes por propia decisión se quedan voluntariamente sin comulgar porque se les antoja en la boca cuando la Iglesia pide en la mano....

Esta falta de una mirada misericordiosa debe llevar a valorar los distintos ministerios y servicios en la comunidad eclesial. Hay cristianos que tienen una mirada inmisericorde, es decir sin misericordia, con los ministros extraordinarios de la comunión, aquí no los tenemos en esta parroquia, es una tarea pendiente... Sí ha habido en alguna ocasión religiosas. Pero y si en vez de ser una religiosa fuera un laico, es decir un hombre o mujer de la parroquia puesto por el párroco y autorizado por el Obispo ¿aceptaríamos recibir la comunión de esa persona? A veces, los cambios de filas para comulgar con el sacerdote no tienen sentido es expresión de un juicio inmisericorde, sin misericordia hacia esa persona.

Tengo un bonito testimonio de una persona sobre esta situación en una parroquia que estuve.

En una ocasión, en una buena persona de Iglesia observé esta actitud. Se lo hice ver, sí que me enfadé muchísimo hasta tal punto que pensé esta persona no querrá saber más de mí, pero para mí como sacerdote y pastor era importante hacerle esa corrección y que esa actitud era grave. Después de un tiempo vino a verme y había cambiado su actitud, me dijo que había reflexionado lo siguiente si a este sacerdote le ha creado tanto malestar es porque debe amar mucho al Señor. Precioso gesto de sencillez y humildad de aquella persona que entró en reflexión y acogió la corrección para cambiar.

Sobre la pregunta si tenemos una mirada de misericordia desde la comunión eclesial, dejénme expresarme con un cierto tono de humor respetuoso, percibo el peligro de presentar la Divina Misericordia como una espiritualidad Faustinal y no eclesial. Los textos de la Palabra de Dios no pueden pasar a una segunda categoría y darle vueltas a lo que el Señor dijo a Santa Faustina, que nunca tendrá la misma importancia que la Palabra de Dios. El papa Francisco en la homilía de hoy ha hecho una bella reflexión a la luz del Evangelio de este domingo.

Peligro que todo sea no de un grupo parroquial y por tanto eclesial y sí sea el grupo de una persona que se hace lo que ella quiere y si el sacerdote le hace una corrección dice que no lo comparte.  Algo importante es la eclesialidad, la capacidad de buscar el apoyo y acompañamiento del sacerdote durante el año para saber orientar las cosas , contar con el sacerdote no es poner interés para que haya alguien que presida la misa en la semana de la misericordia. La primera lectura nos hablaba de esa común unión de alma y corazón de la comunidad cristiana en sus orígenes que hoy debe iluminar nuestro actuar.

Otra idea de hoy del papa Francisco es que Jesús misericordia a los discípulos les ofrece sus llagas. Esas llagas nos han curado. Pero, ¿cómo puede curarnos una herida? Con la misericordia. En esas llagas, como Tomás, experimentamos que Dios nos ama hasta el extremo, que ha hecho suyas nuestras heridas, que ha cargado en su cuerpo nuestras fragilidades.

En este sentido, apoyado en estas palabras del sucesor de Pedro, lo que cuenta no son los rezos sino el tiempo que le dedicas al Señor en la Eucaristía y adoración. Y por tanto, el tiempo que dedicas a practicar la misericordia con los demás... Una vez más, me expreso con un sano humor: ¿Se imaginan la llegada al cielo a San Pedro, como filtro para entrar, preguntando y apartando a ver cuántos rezaron la Coronilla de la Misericordia, cuántos hicieron la Novena? ¿No será más bien porque hayamos practicado y vivido la misericordia, misericordia quiero y no sacrificio nos dice la Escritura?

La misericordia eje transversal del mensaje cristiano,lo descubrimos acudiendo a la Palabra, al evangelista Lucas de modo especial, las parábolas misericordia... Misericordia es un estilo de vida, más sencillo de lo que planteamos, pero también más serio, más hondo y una llamada a una mayor madurez y responsabilidad en los cristianos.

Cuánto bien hace practicar las obras misericordia... Cuánto recibimos de la satisfacción de tocar las llagas del resucitado en un voluntariado social... Cuánto bien haría puede hacer el compaginar cualquier participación en la vida de la Iglesia y quienes manifiestan esta especial sensibilidad por la Divina Misericordia con un voluntariado con los más pobres y necesitados, con los inmigrantes...

Voy concluyendo, descubramos la Misericordia divina en los textos de la Escritura, en las páginas del Evangelio. El Señor nos transmite su misericordia con la paz, una paz que nos dará una mirada diferente sobre la realidad, los hermanos, lo que nos pide la Iglesia.

Descubramos y vivamos la autenticidad de la esencia de Jesús resucitado, Jesús Misericordia tocando sus llagas. Es decir, en la práctica de las obras de misericordia, en un voluntariado social, en el encuentro y servicio con los más necesitados.

Termino con las mismas palabras que esta mañana el papa Francisco hacía al mundo entero, a todo el cristianismo en este domingo de la Divina Misericordia:

Hermana, hermano, ¿quieres una prueba de que Dios ha tocado tu vida? Comprueba si te inclinas ante las heridas de los demás. Hoy es el día para preguntarnos: “Yo, que tantas veces recibí la paz de Dios, que tantas veces recibí su perdón y su misericordia, ¿soy misericordioso con los demás? Yo, que tantas veces me he alimentado con el Cuerpo de Jesús, ¿qué hago para dar de comer al pobre?”. No permanezcamos indiferentes. No vivamos una fe a medias, que recibe pero no da, que acoge el don pero no se hace don. Hemos sido misericordiados, seamos misericordiosos. Porque si el amor termina en nosotros mismos, la fe se seca en un intimismo estéril. Sin los otros se vuelve desencarnada. Sin las obras de misericordia, el amor muere”.

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 4 de abril de 2021

¡Feliz Pascua 2021!


 
Este año 2021, la Pascua 
tiene para mí un sentido muy especial. 
Contigo no me une ningún lazo de sangre, 
propiamente no somos parientes. 
Gracias por dedicarme 
tu tiempo a leer 
mi felicitación pascual.

Mis padres, Julio y Mari Tere, 
celebran la Pascua eterna en la Casa del Padre. 
Sin embargo, mi familia de verdad 
son personas como tú 
que comparten la creencia, 
así como la certeza de que Cristo vive 
y da sentido a nuestros días. 
Los lazos de la fe son más grandes y fuertes 
que los de la misma sangre. 
Y por encima de todo, 
lo fundamental: nos une ser humanos.

Mi fe en Cristo resucitado 
me hace sentirme familia viva 
de cuantos compartimos juntos 
unas mismas vivencias de fe,
la certeza de que Cristo vive 
y nos hace hermanos, 
testigos de su Buena Noticia 
en la Iglesia y el mundo de hoy.

Señor resucitado,
aquí tienes mi sonrisa y mi alegría,
para ser evangelizador gozoso 
de tu presencia en medio de nosotros.

Señor resucitado,
aquí tienes mis manos abiertas
para acoger las tuyas y las de mis hermanos,
para abrazar, fortalecer y acompañar

Señor resucitado,
aquí tienes mis ojos,
una mirada atenta para descubrirte vivo
en personas y circunstancias diarias.

Señor resucitado,
aquí tienes mis oídos,
para escucharte en quien es ignorado,
para prestar atención 
a tantas voces silenciosas.

Señor resucitado,
aquí tienes mi boca,
para alegrar y animar,
para infundir aliento y ganas de vivir.

Señor resucitado,
aquí tienes mis pies
dispuestos a tu seguimiento
y ser así apasionado mensajero tuyo.

Señor resucitado,
contigo no guardemos 
distancia de seguridad,
solo si nos acercamos a ti
comenzará algo nuevo.

Señor contigo,
en la vida espiritual no son necesarias
ni mascarillas ni máscaras,
solo basta la autenticidad.

Señor contigo, 
no es necesario lavarse las manos,
deseas implicación en el vivir de cada día,
compromiso transformador 
de la realidad de hoy.

Señor contigo,
el anuncio del Evangelio
no conoce límites de aforo,
la Buena Noticia 
es movilidad,
no tiene limitaciones perimetrales.

Señor resucitado,
aquí tienes mi corazón,
para amarte sobre todas las cosas,
para acoger como parte de mi familia
a quien recibe ahora 
esta felicitación pascual.

Gracias a ti, que me lees,
por acoger mi felicitación pascual.
Gracias por aceptar 
ser parte de mi verdadera familia.

Te agradezco encarecidamente, 
no me envíes respuesta 
a mi felicitación pascual.

Sin embargo, pongo a prueba 
tu imaginación y creatividad. 
Por supuesto, puedes orar por mí, 
eso es fundamental. 
 
Y también más adelante 
puedes contactar conmigo personalmente, 
o quedamos para comer, tomar un café, 
pasear o disfrutar juntos un rato libre 
en tu grata compañía contigo, 
con tu familia, con amigos comunes... 
En definitiva, estar en familia, sentirnos familia.

Ser familia del Resucitado, 
construir fraternidad, 
es buscar siempre gestos 
y palabras oportunas para cada momento.

Cristo resucitado 
sea fuente de tu alegría, hoy y siempre. 
Encantado de crecer en fraternidad, 
sentirnos familia de verdad.

Si has llegado hasta el final 
de esta felicitación pascual, 
es una buena muestra 
de la fraternidad existente entre nosotros. 
Gracias de corazón.

Feliz Pascua 2021, 
un abrazo fraterno y grande, 
siempre agradecido 
tu amigo, Pastor y Hermano.
 
 
Julio Roldán
Domingo de Pascua 4 de abril de 2021

sábado, 3 de abril de 2021

Pensamientos en Sábado Santo

 




Silencio, quietud,calma.
Todo a la espera de la Resurrección.

Silencio, sobran las palabras,
silencio para traer a la mente y al corazón
el mensaje del crucificado.

Silencio para tomar consciencia
de mi seguimiento cristiano.

Silencio para aprender a mirar desde dentro,
contemplar la trayectoria 
y el sentido de la vida del Nazareno.

Silencio para orientar la existencia
hacia un vivir más pleno y renovador.

Silencio para detener la vida
en piloto automático, 
abandonar lo que siempre he hecho así,
para decidir con responsabilidad, madurez,
creatividad y abrir horizontes de plenitud.

Esperar en los momentos más grises.
un amanecer brillante y nuevo,
esperar comprometido 
un cielo nuevo y una tierra nueva.

Esperar una puerta abierta,
anhelar un rayo de luz atravesado
a través de cerrojos y bisagras
para vivir con un corazón abierto de par en par.

Acompañar a María en su dolor,
acompañar a quienes sufren soledad, 
acoger y escuchar.

Acompañar en cada circunstancia,
estar al lado de quien me necesite,
en silencio, en esperanza, sin horas...

Esperar, acompañar... Silencio.

viernes, 2 de abril de 2021

Pensamientos en Viernes Santo




 
 
 
 
 
 
 
 
 
Vivir desde la horizontalidad:
brazos extendidos a los hermanos,
amar a cada uno de ellos sin medida.
Situarme en el tiempo de hoy,
ser consciente del lugar donde existo,
abrazar el dolor de quienes sufren.

Vivir desde la verticalidad:
con los pies en la tierra
y la mirada hacia lo alto,
anhelando lo infinito y trascendente.
Arraigado en la tierra, en lo concreto,
recorrer el camino 
de la auténtica espiritualidad de lo cotidiano.

Discernir con sabiduría
las cruces de Dios y las mías propias,
fruto de rutinas o costumbres,
liberarme de lo no divino,
y quedarme con lo esencial. 

Ser cirineo, 
acompañar y mantenerme cerca
al pie de la cruz 
de los condenados injustamente hoy.
Sentir el poder transformador
de las pruebas dolorosas de la existencia.

No esquivar la dificultad ni lo adverso.
Tampoco olvidar nunca el gozo de vivir
y disfrutarlo con quienes están cerca de mí
Buscar el equilibrio.
Combinar humanidad y divinidad.

Ser cruz, y llegar hasta 
ese horizonte pleno: la Luz.