Jesús
habla de ir al Padre, y muchos no entienden.
A veces no
entendemos porque no queremos mirar hacia dentro.
Es más fácil
distraerse que escuchar la verdad.
Jesús te muestra que sin Él
puedes perder el rumbo.
Como un coche sin GPS en una ciudad
desconocida: das vueltas y te agotas.
El Evangelio no es para
complicarte la cabeza, es para orientar la vida.
Jesús no viene
a imponerse: viene a salvarte de tus laberintos.
Hay decisiones
que parecen pequeñas, pero te cambian el camino.
Cuaresma es
revisar tu dirección: ¿hacia dónde estoy yendo realmente?
Hoy
no te castigues por haberte equivocado.
Solo haz lo importante:
vuelve a mirar a Jesús.
Y dile: “Señor, guíame. Enséñame
a elegir lo que me da vida”.
Atrévete a compartir tu oración en comentarios...


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