miércoles, 25 de marzo de 2026
Acción de gracias en mi 36 aniversario sacerdotal
Nada ha sido mío.
Dios también te está mirando.
Quizá tienes miedo.
Atrévete.
Cuando un sacerdote se siente acompañado, ama más.
Señor, hoy renuevo mi “sí”.
Hazme disponible.
Desayunos en Cuaresma - MiÉRCOLES 25 marzo - Anunciación del Señor
La Anunciación irrumpe en medio de la Cuaresma como una luz discreta pero decisiva. No es un paréntesis: es una clave. Dios no salva desde fuera, sino pidiendo permiso. Y una joven de Nazaret responde con un “sí” que abre la historia.
El “sí” de María no fue cómodo ni claro del todo; fue confiado. En plena Cuaresma, cuando revisamos vida, pecados, resistencias, su respuesta nos desnuda: muchas veces creemos en Dios, pero negociamos su voluntad. María, en cambio, se entrega sin condiciones. Su “hágase” no es resignación, es disponibilidad activa: deja espacio a Dios para que Él haga lo que nosotros no podemos.
Ese mismo misterio lo celebramos y actualizamos en la Eucaristía. Cada altar es una Anunciación: el Espíritu Santo desciende, la Palabra se hace carne sacramentalmente, y Cristo vuelve a decir “sí” al Padre por nosotros. Pero no basta asistir: estamos llamados a unir nuestro “sí” al suyo. Comulgar es decir: “Señor, entra en mi vida y haz en mí tu obra, aunque me descoloque”. Sin ese “sí”, la Eucaristía se queda en rito; con él, se convierte en transformación.
Para los laicos, este tiempo es llamada a la renovación bautismal. El bautismo fue el primer “sí”, muchas veces inconsciente. Cuaresma invita a hacerlo consciente: renunciar de verdad al pecado, elegir a Cristo en lo concreto, en la familia, en el trabajo, en las decisiones pequeñas de cada día. No un cristianismo de costumbre, sino de elección.
Y para los ministros ordenados, la Anunciación es espejo exigente. También el sacerdote ha sido llamado a encarnar a Cristo para los demás. Su “sí” no es solo del pasado (ordenación), sino de cada jornada: en la entrega pastoral, en la fidelidad escondida, en la oración cuando cuesta, en la Eucaristía celebrada con fe viva. Un sacerdote sin “sí” renovado se vacía; con él, se convierte en espacio donde Dios sigue entrando en el mundo.
Hoy, en mitad de la Cuaresma, la pregunta es directa y sin rodeos:
¿Dónde necesita Dios hoy tu “sí” concreto?
Pide conmigo la gracia de un “sí” como el de María: humilde, total, confiado.
Porque cuando alguien como tú dice “sí”, Dios hace maravillas.
martes, 24 de marzo de 2026
Desayunos en Cuaresma - MARTES 5ª SEMANA Jn 8,21-30 (Buscar de verdad)
Jesús
habla de ir al Padre, y muchos no entienden.
A veces no
entendemos porque no queremos mirar hacia dentro.
Es más fácil
distraerse que escuchar la verdad.
Jesús te muestra que sin Él
puedes perder el rumbo.
Como un coche sin GPS en una ciudad
desconocida: das vueltas y te agotas.
El Evangelio no es para
complicarte la cabeza, es para orientar la vida.
Jesús no viene
a imponerse: viene a salvarte de tus laberintos.
Hay decisiones
que parecen pequeñas, pero te cambian el camino.
Cuaresma es
revisar tu dirección: ¿hacia dónde estoy yendo realmente?
Hoy
no te castigues por haberte equivocado.
Solo haz lo importante:
vuelve a mirar a Jesús.
Y dile: “Señor, guíame. Enséñame
a elegir lo que me da vida”.
Atrévete a compartir tu oración en comentarios...
lunes, 23 de marzo de 2026
Desayunos en Cuaresma - LUNES 5ª SEMANA - Jn 8,1-11 (La mujer sorprendida)
Traen
a una mujer y la colocan en medio.
La convierten en espectáculo,
en acusación, en “caso”.
Eso hace el pecado: te deja
expuesto y sin aire.
Y eso hace mucha gente: señalar para
sentirse superior.
Jesús no grita, no humilla, no se suma al
linchamiento.
Se inclina y escribe en el suelo: como bajando el
volumen del odio.
Luego dice una frase que desarma: “El que
esté sin pecado, que tire la primera piedra”.
Uno a uno se
van, porque la verdad desnuda sin destruir.
Jesús se queda con
ella: no para justificar el mal, sino para abrir futuro.
“No
te condeno. Vete y no peques más”.
La misericordia de Dios no
es permiso para seguir igual: es fuerza para cambiar.
Hoy deja
caer alguna piedra: la de juzgar, la de la culpa, la del orgullo. ¿Cuál dejas?



