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sábado, 30 de mayo de 2026

Oración por los indecisos ante la Misa con el Papa

 

Espíritu Santo, luz suave de Dios,
entra en el corazón de quienes todavía dudan,
de quienes desean ir, pero no terminan de decidirse,
de quienes han dejado que el miedo, la comodidad,
la pereza o la opinión de otros apaguen su ilusión.

Ilumina su conciencia.
Ayúdales a distinguir entre la prudencia verdadera
y las excusas que paralizan;
entre el cuidado necesario
y el miedo que roba la alegría;
entre la libertad interior
y la influencia de quienes no comprenden su fe.

Espíritu Santo,
toca el corazón de quienes dicen:
“Habrá mucha gente”,
“será muy largo”,
“me cansaré”,
“lo veré por televisión”,
“mi familia no quiere”,
“yo ya voy a misa”,
“eso no es para mí”.

Hazles escuchar, en lo profundo del alma,
una pregunta sencilla y verdadera:

¿Merece Cristo una tarde de mi vida?

Señor Jesús,
Tú sabes que muchos no se oponen a Ti,
pero se dejan vencer por la comodidad.
No te rechazan abiertamente,
pero aplazan la decisión.
No dicen que no creen,
pero permiten que otros decidan por su fe.

Despierta en ellos una fe valiente,
humilde y serena.
Dales libertad para decir con paz:
“Respeto que otros no quieran ir,
pero para mí este encuentro es importante.
Yo quiero estar.”

Virgen María,
Madre de la Iglesia,
tú que dijiste sí cuando Dios te llamó,
acompaña a quienes todavía están indecisos.
Enséñales a responder sin miedo,
sin dejarse arrastrar por la presión,
sin apagar lo que Dios está susurrando en su interior.

Que ninguna excusa pequeña
les robe una gracia grande.
Que ninguna voz ajena
ahogue la voz de Dios en su conciencia.
Que ningún cansancio anticipado
les impida vivir una tarde de fe,
de comunión, de esperanza y de Iglesia.

Espíritu Santo,
mueve sus corazones.
Dales claridad para decidir,
ánimo para apuntarse,
fortaleza para organizarse,
humildad para dejarse ayudar
y alegría para ponerse en camino.

Y si finalmente acuden al Estadio de Gran Canaria,
que no vayan solo como espectadores,
sino como creyentes;
no solo por ver al Papa,
sino por encontrarse con Cristo;
no solo por estar en un acontecimiento histórico,
sino por abrir el alma a una gracia nueva.

Señor,
que quienes dudan alcen la mirada.
Que quienes tienen miedo encuentren paz.
Que quienes se dejaron influenciar recuperen su libertad.
Que quienes estaban apagados vuelvan a ilusionarse.
Que quienes ponían objeciones descubran una llamada
.

Y que todos podamos decir con corazón sincero:

Aquí estoy, Señor.
No quiero que la comodidad decida por mí.
No quiero dejar pasar tu gracia.
Quiero caminar con tu Iglesia.
Quiero alzar la mirada.
Amén.


 

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Julio Roldán