Tu alimento para hoy - desplaza hacia abajo la barra situada a la derecha para leer la Palabra de este nuevo día
miércoles, 11 de marzo de 2026
Desayunos en Cuaresma - MIÉRCOLES 3ª SEMANA - Mt 5,17-19 (Cumplir la Ley con amor)
Jesús no viene a borrar, viene a cumplir.
martes, 10 de marzo de 2026
Desayunos en Cuaresma - MARTES 3ª SEMANA - Mt 18,21-35 (Perdonar sin medida)
Pedro pregunta cuántas veces perdonar.
En el fondo pregunta:
“¿cuándo puedo dejar de amar?”.
Jesús responde: no pongas
contador al perdón.
Porque Dios tampoco lo pone contigo.
El
Evangelio cuenta una deuda enorme perdonada… y luego una deuda
pequeña no perdonada.
Es como apagar un incendio en tu casa y
luego quemar la del vecino con una cerilla.
El perdón no es
decir “da igual”.
Es soltar la cadena para no vivir atado al
daño.
Perdonar es difícil, sí: por eso se hace con Dios, no
solo con fuerza de voluntad.
Hoy empieza por un paso: deja de
alimentar el rencor en tu cabeza.
Y reza: “Señor, dame tu
manera de mirar a esta persona”.
¿Por dónde empezar para aprender a perdonar?¿Te atreves a compartirlo?Te leemos...
lunes, 9 de marzo de 2026
Desayunos en Cuaresma - LUNES 3ª SEMANA - Lc 4,24-30 (Jesús rechazado)
Jesús vuelve a su pueblo y no lo reciben.
A veces lo cercano es
lo que más cuesta valorar.
Es como tener un tesoro en casa y no
abrir la caja.
La gente se enfada porque Jesús les rompe el
orgullo.
Nos pasa: preferimos un Dios que nos aplauda antes que
un Dios que nos convierta.
Pero Jesús no viene a acariciar el
ego.
Viene a curar el corazón.
Y la cura, a veces, duele
un poco al principio.
Este Evangelio te pregunta: ¿qué verdad
de Dios me cuesta aceptar?
¿En qué me resisto porque “no me
conviene”?
Hoy pídele un corazón sencillo: menos orgullo,
más docilidad.
¿Y tú, eres de los que no te dice nada Jesús o te dejas interpelar por Él?¿De qué modo? Compártelo en comentarios.
domingo, 8 de marzo de 2026
Desayunos en Cuaresma - DOMINGO 3º - Jn 4,5-42 (La Samaritana)
En este domingo comenzamos la tercera semana de Cuaresma.
Jesús se sienta junto a un pozo, cansado.
Eso ya dice mucho:
Dios no es lejano, se sienta donde tú estás.
La
samaritana va a buscar agua, como cada día. Rutina, calor, soledad
quizá.
Y Jesús le pide: “Dame de beber”.
A veces Dios
te pide algo pequeño para abrir una conversación grande.
Luego
Jesús toca su sed más profunda: no solo agua, sino sentido, amor,
verdad.
Es como cuando bebes refresco y a los cinco minutos
vuelves a tener sed.
Hay sedes que solo se curan con “agua
viva”.
Jesús no humilla a la mujer: le muestra su vida para
sanarla.
Ella descubre que Dios la conoce… y aun así la
busca.
Y sale corriendo a contar: cuando encuentras agua viva,
te vuelves fuente para otros.
¿Y tú, de qué tienes sed en tu vida? Escríbelo en tu comentario.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



