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domingo, 14 de diciembre de 2025

Oración en el domingo de la alegría ( Tercero de Adviento)


 

Señor mío, mi Dios:

Aquí estoy. Tú sabes mis desiertos, mis cansancios, mis miedos, mis preguntas. Tú sabes que a veces me cuesta creer que ya estás cerca.

Perdóname cuando te busco solo en lo grande y no te reconozco en lo pequeño.
Perdóname cuando quiero que vengas rápido, fuerte, espectacular,
y me impaciento con tu modo humilde de llegar,
como semilla, como brisa, como pan, como cuidado silencioso.

Hoy te repito la pregunta de Juan, pero ya no como desafío, sino como súplica:
¿Eres tú, Señor?
Y mientras lo pregunto, algo en mí empieza a responder…
porque me doy cuenta de que sí:
has estado en esa fuerza inesperada,
en esa paz que llegó sin avisar,
en esa persona que me sostuvo,
en esa luz pequeña que no se apagó.

Señor, dame ojos para ver tus señales.
Que no se me escape tu paso por mi vida.
Abre mis oídos para escuchar tu Palabra cuando todo dentro hace ruido.
Endereza mis rodillas vacilantes.
Sostén mis manos caídas.
Y si el miedo vuelve —porque vuelve— recuérdame tu promesa:
“No temas: yo estoy contigo.”

Enséñame tu paciencia, la del sembrador.
Yo quiero fruto inmediato, pero tú me enseñas a cuidar el proceso.
Dame un corazón que riegue el bien sin cansarse,
que no se seque en la queja,
que no se endurezca en el juicio,
que no se vuelva frío por protección.

Hazme vivir este Gaudete como tú lo sueñas:
no con una alegría de escaparate,
sino con una alegría con raíces,
la alegría de saber que, aunque falte, tú ya vienes,
y aunque duela, tú ya estás.

Y sí, Señor: acepto lo que me pides.
Quiero ser señal tuya esta semana.
Hazme cercano al que está triste,
paciente con el que se equivoca,
tierno con el frágil,
valiente para pedir perdón y para perdonar.
Que mi presencia no pese, que alivie.
Que mi palabra no hiera, que cure.
Que mis manos no se cierren, que se abran.

Cuando me visite la duda, no me sueltes.
Cuando me falte la alegría, enciéndela tú.
Cuando mi corazón se apague, sopla tú tu Espíritu.

Ven, Señor Jesús.
Y mientras vienes, quédate.
Haz florecer mi desierto.
Haz de mi vida un camino donde otros puedan volver a creer.

Amén.
 
 

Visita pastoral del Obispo a la Parroquia de Santo Domingo

 El miércoles 10 de diciembre de 5 a 8 de la tarde tuvo lugar en la parroquia de Santo Domingo, la visita pastoral del Obispo. Recordar que la Capilla de Adoración pertenece a dicha parroquia.

Una buena representación, todos los que quisieron, se acercaron a este encuentro con todos los grupos parroquiales. Un buen ambiente fraterno y de comunión eclesial fue la nota distintiva de este espacio.

Como responsable de la Capilla fui quien le presenté lo que hicimos. Pero para hacerlo de modo atractivo, gracias a la participación de quienes dieron su testimonio. Gracias a Amada, adoradora, de la parroquia de Santo Domingo; Carmen, de la Parroquia de Casablanca, del arciprestazgo de Vegueta; Pepa, de Tenteniguada y finalmente, Juan Carlos, adorador y miembro de Cursillos de Cristiandad. Con todo ello quedó patente que la influencia de la Capilla va más allá de la parroquia, del arciprestazgo, llega a otros lugares de la Isla de Gran Canaria y también a los movimientos. Yo mismo se lo definía a nuestro Pastor con la metáfora de un mosaico de diferentes colores en el que se mezclan distintas espiritualidades, viviendo el deseo de Jesús "que todos sean uno" y saboreando su presencia, quien nos aseguró que "estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo".

La eucaristía puso el broche de oro a este encuentro pastoral de comunión eclesial con nuestro Pastor.

En las imágenes, de la Diócesis de Canarias, se pueden observar distintos momentos de esta visita.