Tu alimento para hoy - desplaza hacia abajo la barra situada a la derecha para leer la Palabra de este nuevo día

viernes, 15 de mayo de 2026

Preguntas para discernir con sinceridad si asistir o no a la Misa con el Papa


Preguntas para discernir y decidir con libertad y responsabilidad si asistir o no a la Misa con el Papa

Antes de decir simplemente “voy” o “no voy”, conviene detenerse un momento y escuchar el corazón con verdad. No se trata de ir por presión, ni de no ir por comodidad. Se trata de decidir ante Dios, con libertad, madurez y fe.


1. Preguntas sobre la verdad de mis motivos

  1. ¿No voy porque realmente no puedo, o porque no quiero hacer el esfuerzo?
  2. ¿Estoy llamando “prudencia” a lo que en realidad es comodidad, miedo o pereza?
  3. ¿Estoy siendo sincero conmigo mismo, o estoy buscando argumentos para justificar una decisión ya tomada?
  4. ¿Mis razones son verdaderamente serias, o son excusas que uso también en otras situaciones cuando algo me incomoda?
  5. Si se tratara de otro acontecimiento importante para mí, una boda, un viaje, una celebración familiar o algo que deseo mucho, ¿pondría las mismas objeciones?

2. Preguntas sobre mi fe

  1. ¿Qué lugar ocupa Cristo en esta decisión?
  2. ¿Estoy mirando esta Misa solo como un evento multitudinario, o como una oportunidad de gracia y de encuentro con el Señor?
  3. ¿Voy a decidir desde la fe o solo desde la comodidad?
  4. ¿Mi amor a la Iglesia se expresa también en gestos concretos, o solo cuando no me supone esfuerzo?
  5. ¿Estoy dispuesto a regalarle a Cristo una tarde de mi vida?

3. Preguntas sobre la libertad interior

  1. ¿Estoy decidiendo yo, o estoy dejando que otros decidan por mí?
  2. ¿Me estoy dejando influenciar por personas que no viven la fe como yo la vivo?
  3. ¿Tengo miedo a que mi familia, mis amigos o mi entorno no entiendan mi decisión de ir?
  4. ¿Estoy dispuesto a decir con paz: “Para mí esto es importante, y quiero estar”?
  5. ¿Mi decisión nace de una conciencia libre o de la presión, el miedo o el qué dirán?

4. Preguntas sobre las objeciones concretas

  1. Si mi dificultad son las multitudes, ¿puedo buscar una forma prudente de ir acompañado, situado con calma y preparado interiormente?
  2. Si mi dificultad es la espera, ¿puedo convertirla en oración, ofrecimiento y preparación del corazón?
  3. Si mi dificultad es el cansancio, ¿es un cansancio razonable y asumible, o lo estoy exagerando antes de vivirlo?
  4. Si mi dificultad es la edad o la salud, ¿he valorado objetivamente si puedo ir con prudencia, ayuda, agua, medicación y acompañamiento?
  5. Si digo “lo veré por televisión”, ¿es porque de verdad no puedo asistir, o porque prefiero la comodidad de mirar desde fuera?

5. Preguntas sobre responsabilidad y testimonio

  1. ¿Mi presencia puede animar a otros a ir?
  2. ¿Mi ausencia puede desanimar a alguien que esperaba mi apoyo?
  3. Como persona de Iglesia, ¿qué mensaje doy si pudiendo ir decido no hacerlo por razones débiles?
  4. ¿Hay alguien a quien podría invitar y acompañar para que no vaya solo?
  5. ¿Podría ser esta Misa una oportunidad para evangelizar con mi sola presencia, sin discursos ni imposiciones?

6. Preguntas sobre lo que puedo recibir

  1. ¿Y si Dios quiere decirme algo esa tarde?
  2. ¿Y si una palabra, una oración, una comunión o un gesto me ayuda a renovar la esperanza?
  3. ¿Y si esta celebración me devuelve una alegría espiritual que tenía apagada?
  4. ¿Y si después me arrepiento de no haber ido, sabiendo que podía hacerlo?
  5. ¿Estoy abierto a dejarme sorprender por Dios?

7. Preguntas ante Dios

  1. Señor, ¿qué me estás pidiendo en esta decisión?
  2. ¿Estoy buscando tu voluntad o solo mi comodidad?
  3. ¿Qué pesa más en mí: el deseo de encontrarte o el miedo a incomodarme?
  4. ¿Qué decisión me dejará más paz delante de Ti?
  5. Si Tú me preguntaras: “¿Por qué no fuiste?”, ¿qué respuesta sincera te daría?

Preguntas decisivas

Si tuviera que resumirse todo, podrían bastar estas tres:

1. ¿De verdad no puedo ir, o simplemente no quiero complicarme?

2. ¿Estoy decidiendo desde la fe y la libertad, o desde el miedo, la comodidad o la influencia de otros?

3. ¿Merece Cristo esta tarde de mi vida?


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.
Un saludo.
Julio Roldán