Preguntas para discernir y decidir con libertad y responsabilidad si asistir o no a la Misa con el Papa
Antes de decir simplemente “voy” o “no voy”, conviene detenerse un momento y escuchar el corazón con verdad. No se trata de ir por presión, ni de no ir por comodidad. Se trata de decidir ante Dios, con libertad, madurez y fe.
1. Preguntas sobre la verdad de mis motivos
- ¿No voy porque realmente no puedo, o porque no quiero hacer el esfuerzo?
- ¿Estoy llamando “prudencia” a lo que en realidad es comodidad, miedo o pereza?
- ¿Estoy siendo sincero conmigo mismo, o estoy buscando argumentos para justificar una decisión ya tomada?
- ¿Mis razones son verdaderamente serias, o son excusas que uso también en otras situaciones cuando algo me incomoda?
- Si se tratara de otro acontecimiento importante para mí, una boda, un viaje, una celebración familiar o algo que deseo mucho, ¿pondría las mismas objeciones?
2. Preguntas sobre mi fe
- ¿Qué lugar ocupa Cristo en esta decisión?
- ¿Estoy mirando esta Misa solo como un evento multitudinario, o como una oportunidad de gracia y de encuentro con el Señor?
- ¿Voy a decidir desde la fe o solo desde la comodidad?
- ¿Mi amor a la Iglesia se expresa también en gestos concretos, o solo cuando no me supone esfuerzo?
- ¿Estoy dispuesto a regalarle a Cristo una tarde de mi vida?
3. Preguntas sobre la libertad interior
- ¿Estoy decidiendo yo, o estoy dejando que otros decidan por mí?
- ¿Me estoy dejando influenciar por personas que no viven la fe como yo la vivo?
- ¿Tengo miedo a que mi familia, mis amigos o mi entorno no entiendan mi decisión de ir?
- ¿Estoy dispuesto a decir con paz: “Para mí esto es importante, y quiero estar”?
- ¿Mi decisión nace de una conciencia libre o de la presión, el miedo o el qué dirán?
4. Preguntas sobre las objeciones concretas
- Si mi dificultad son las multitudes, ¿puedo buscar una forma prudente de ir acompañado, situado con calma y preparado interiormente?
- Si mi dificultad es la espera, ¿puedo convertirla en oración, ofrecimiento y preparación del corazón?
- Si mi dificultad es el cansancio, ¿es un cansancio razonable y asumible, o lo estoy exagerando antes de vivirlo?
- Si mi dificultad es la edad o la salud, ¿he valorado objetivamente si puedo ir con prudencia, ayuda, agua, medicación y acompañamiento?
- Si digo “lo veré por televisión”, ¿es porque de verdad no puedo asistir, o porque prefiero la comodidad de mirar desde fuera?
5. Preguntas sobre responsabilidad y testimonio
- ¿Mi presencia puede animar a otros a ir?
- ¿Mi ausencia puede desanimar a alguien que esperaba mi apoyo?
- Como persona de Iglesia, ¿qué mensaje doy si pudiendo ir decido no hacerlo por razones débiles?
- ¿Hay alguien a quien podría invitar y acompañar para que no vaya solo?
- ¿Podría ser esta Misa una oportunidad para evangelizar con mi sola presencia, sin discursos ni imposiciones?
6. Preguntas sobre lo que puedo recibir
- ¿Y si Dios quiere decirme algo esa tarde?
- ¿Y si una palabra, una oración, una comunión o un gesto me ayuda a renovar la esperanza?
- ¿Y si esta celebración me devuelve una alegría espiritual que tenía apagada?
- ¿Y si después me arrepiento de no haber ido, sabiendo que podía hacerlo?
- ¿Estoy abierto a dejarme sorprender por Dios?
7. Preguntas ante Dios
- Señor, ¿qué me estás pidiendo en esta decisión?
- ¿Estoy buscando tu voluntad o solo mi comodidad?
- ¿Qué pesa más en mí: el deseo de encontrarte o el miedo a incomodarme?
- ¿Qué decisión me dejará más paz delante de Ti?
- Si Tú me preguntaras: “¿Por qué no fuiste?”, ¿qué respuesta sincera te daría?
Preguntas decisivas
Si tuviera que resumirse todo, podrían bastar estas tres:
1. ¿De verdad no puedo ir, o simplemente no quiero complicarme?
2. ¿Estoy decidiendo desde la fe y la libertad, o desde el miedo, la comodidad o la influencia de otros?
3. ¿Merece Cristo esta tarde de mi vida?

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.
Un saludo.
Julio Roldán