domingo, 6 de enero de 2019

Deseos para el día de Reyes






¿Sabes qué es hoy, 6 de enero?

Día de Reyes, Epifanía del Señor.Manifestación de Jesús a todos los pueblos de la tierra. Tarea permanente anunciar a Cristo a quien no lo conoce.

Ponerse en camino,en salida misionera,impulsados por el Espíritu,guiados siempre por Aquel que es la Estrella iluminando el camino de la vida.

Ponerse en camino con una meta,llegar no a Jerusalén sino a Belén.Ponerse en camino no para ser Jerusalén,para rechazar,condenar y matar a Cristo.

Ponerse en camino para llegar a ser Belén, corazón y vida dispuestos a acoger a Cristo,conocerlo y amarlo como meta final de este peregrinar terreno.

Ponerse en camino con la disposición de cambiar de rumbo,solo posible cuando tú y yo nos hemos encontrado con Aquel capaz de dar sentido pleno y profunda alegría, Jesús de Nazaret.

Cambiar de camino,no hacia Jerusalén sino a Belén, para reconocer que no necesitamos regalos,el mejor es acoger a todo un Dios hecho Niño,hecho Humanidad,Humildad y Hermandad.

Cambiar de camino para vivir con más simplicidad y sencillez, menos regalos y más entrega de la vida a  la familia, amigos, más capacidad de amar a todo  ser humano sin distinción social,cultura, ideas o  religión. Tú,como yo, somos con nuestras vidas el mejor regalo  para los demás, los tuyos,conocidos  y desconocidos.

Cambiar de  camino para reconocer que quien nace en Belén, El mismo que muere y resucita en Jerusalén,te hará más feliz de lo que imaginas,mucho más que el mejor regalo recibido en el día de Reyes.

Seguramente no tendrás ni oro ni incienso ni mirra, tampoco yo. Pero mi corazón arde en impulso misionero y evangelizador.Le ofrezco y regalo al Niño de Belén mi vida como regalo,con toda mi inquietud por continuar anunciando con creatividad, con valentía, su mensaje,su Buena Noticia, a tiempo y destiempo,a creyentes y a quienes no lo son.Hoy es Epifanía, hoy se manifesta la salvación de Dios a todos los pueblos de la tierra.

¿Y tú qué le deseas ofrecer con sinceridad al Niño Dios?¿Dejarás orientar tu camino durante este año por Aquel que es la Luz y meta de tus pasos?

No soy ni Melchor,ni Gaspar,ni Baltasar. No soy rey,no soy mago,no soy de Oriente. Soy simplemente una persona como tú. Soy Julio, sacerdote, deseoso de adorar a este Dios Niño a través de quien me necesite.Tú,que lees este mensaje,si te hago falta en algún momento, cuenta conmigo,me conozcas o no,porque todos de algún modo nos necesitamos en algún momento de la vida.

Gracias por tu buen corazón y la atenta lectura de esta reflexión personal. Dios Niño te bendiga a ti y a los tuyos.

Puedes hacer participe del contenido de este mensaje,difundiéndolo por todos los medios posibles.Gracias,mil gracias.

Un abrazo,mi plegaria y bendiciones, siempre a tu disposición,tu Pastor y Hermano

Julio Roldán
Sacerdote
capilladeadoracion.com
Las Palmas de Gran Canaria
Domingo 6 de enero de 2019

martes, 25 de diciembre de 2018

Mi felicitación navideña para ti





A ti, que formas parte de esta Capilla,
te hago partícipe de mis deseos para ti
en esta Navidad:

“Concédeme Jesús Niño:
Humanidad, Humildad y Hermandad.
Humanidad para buscarte,
humanidad para descubrir
la huella de tu divinidad en mí
y en todo ser humano.
Humildad para ser
auténticamente humano,
humildad para vivir con sencillez
humildad para acogerte en mi corazón.
Hermandad porque es el resultado
de vivir con humanidad y humildad.
Hermandad para sentirme hermano
con cada persona, hombre o mujer,
que pones ante mí.
Hermandad para anticipar ese mundo nuevo
donde todos seremos hermanos.
En esta fecha de tu cumpleaños, Jesús, mi felicitación navideña a mis hermanos y amistades es pedirte también esos tres deseos: humanidad, humildad, hermandad.¡Gracias, Jesús Niño!”
Con estas líneas llenas de humanidad, humildad y hermandad, mis mejores deseos de corazón para ti y los tuyos. Jesús Eucaristía te llene de humanidad, humildad y hermandad.
Un abrazo grande y fraterno, con mi felicitación sincera, mi amistad y mi oración
Julio Roldán
Sacerdote Rector
capilladeadoracion.com
Navidad 2018 - 19

lunes, 5 de noviembre de 2018

"La Iglesia es rica"




“La Iglesia es rica”
   Esta frase es común escucharla con frecuencia, fruto muchas veces de una información poco contrastada y sin referencias concretas a datos. Mi deseo con este artículo es ayudarte a ti, quien lees estas líneas, seas quien seas, a que saques tus propias conclusiones en base a los datos que te voy a comentar.
   Este domingo 11 de noviembre, la comunidad católica celebra el día de la Iglesia diocesana. Ocasión para sensibilizar sobre la participación responsable de los creyentes en el sostenimiento económico de la Diócesis, es decir de la comunidad eclesial donde uno vive.
   Con este motivo, la Diócesis de Canarias, y la colaboración de la Conferencia Episcopal Española y el Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia,  ha lanzado la publicación “Nuestra Iglesia”. En sus ocho páginas trata de acercar a la calle, con lenguaje sencillo, la realidad económica de la Diócesis de Canarias. En el interior, una breve carta del Obispo remitiendo a una satisfactoria experiencia suya de colaboración en una urgente reforma  vivida en una de sus parroquias hace tiempo.
  La portada, cartel de esta campaña, me ha llamado la atención desde el primer momento. Muy sugerente, donde destaca lo afectivo y emocional. Un padre y su hijo sonríen, intercambiando las miradas. Se dan la mano, interpreto sea el gesto de la paz, dentro de la eucaristía celebrada en un templo. Y con ello el lema “Somos una gran familia contigo”.
  En el boletín “Nuestra Iglesia” se informa de toda la actividad pastoral, celebrativa y evangelizadora en Canarias. En este apartado resaltaría los mil catequistas que dedican gratuitamente su tiempo y su servicio a niños, jóvenes o adultos de cualquier clase o condición. Actitud igual a la de los más de mil seiscientos voluntarios de Cáritas, cuyos datos podemos conocer en la sección informativa  referente a lo caritativo, asistencial, educativo y cultural. La gratuidad de estos hombres y mujeres, unida a los donativos de particulares o instituciones, hace posible que sean atendidas unas 30.000 personas en centros sociales y asistenciales, en definitiva muchas de ellas en situación de exclusión social.
  Las páginas centrales de esta sencilla revista recogen el presupuesto diocesano de 2017 con sus ingresos y gastos, ascendiendo a casi 8 millones y medio de euros para una población que ronda el millón de habitantes. Y ahí viene la pregunta ¿eso es mucho o es poco? Antes de apresurarte a dar una respuesta, deseo darte a conocer algunos datos que pueden invitarte a la reflexión.
  He tomado el interés de ver los presupuestos de otras entidades. Por ejemplo, el  del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria: 400 millones de euros, para una población que viene a ser algo menos que la mitad del total de la Diócesis de Canarias. Es decir, para una media de habitantes que viene a ser casi media Iglesia local, se cuenta con una cantidad que viene a ser 50 veces más.
  Por otra parte, he buscado algún Ayuntamiento con un presupuesto similar al de la Iglesia en Canarias: Moya con casi nueve millones de euros y una población de unos ocho mil habitantes. La misma cantidad económica la emplea la Diócesis canariense para una población 125 veces mayor, es decir un millón de personas.
  Teniendo presente que la Iglesia católica en Canarias está compuesta por las islas de la provincia de Las Palmas, es interesante ver los presupuestos totales de los Cabildos de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura. La cantidad total asciende a unos 1100 millones de euros. Con otras palabras, para un millón de habitantes, población de la provincia de Las Palmas y la misma que la Diócesis de Canarias, los Cabildos cuentan con una cantidad 130 veces mayor que la economía diocesana.
   Mirando otras realidades, quizá más populares, como es el mundo del deporte, la Unión Deportiva Las Palmas dispone en la última temporada de unos 75 millones de euros. Vienen a ser casi diez veces más que la cantidad de la que dispone la comunidad eclesial de Canarias. Si miramos al mundo del baloncesto, el Gran Canaria cuenta con ocho millones de euros, es decir una suma similar a los presupuestos diocesanos.
  Y también una sugerencia, para creyentes o no. Una posibilidad destinada a muchas personas, que quizá puedan disponer de unos ahorros y que en estos dos últimos meses del año buscan dónde invertir, para su desgravación fiscal en su próxima declaración de la renta. Realizar  la entrega de una cantidad, puntual o periódica, indicando los datos personales en la propia parroquia o a nombre del Obispado, esta información se pasa a Hacienda y desgrava en la declaración de este año 2018. Esto aparece legislado en la Ley de mecenazgo del año 2002. Indicar que cada vez es más frecuente este tipo de colaboración, destacando la participación de personas ajenas a la Iglesia que valoran su importante tarea social.
   Para quienes prefieran realizar otro tipo de donaciones, pueden emplear los medios virtuales. Con este fin está la web donoamiiglesia.es donde para ayudar basta tan solo un “clic”.
  Este próximo fin de semana, domingo 11 de noviembre, muchas personas aportarán su donativo para el sostenimiento económico de la Iglesia. En la memoria y en el corazón de todas ellas muchos acontecimientos vividos en la familia y el deseo de que todo lo acontecido se perpetúe en las nuevas generaciones…
   Y concluyo, agradeciéndote tu tiempo con la lectura de cuanto he expuesto. Ya tienes datos. Ahora te dejo la pregunta: ¿La Iglesia es rica?

Julio Roldán
Sacerdote de la Diócesis de Canarias
5 de Noviembre de 2018


jueves, 1 de noviembre de 2018

Bienaventuranzas en el día de todos los santos



            En el día de todos los santos, te regalo desde mi reflexión personal, escritas desde el corazón, estas bienaventuranzas.Actualizadas y adaptadas, tomando como referencia la exhortación apostólica del Papa Francisco "Alegraos y reogocijaos" sobre el llamado a la santidad en el mundo actual. Mi deseo te sean de utilidad para tu oración y meditación. Disfrútalas. Gracias.¡Felicidades!



          Feliz tú cuando seas capaz de vivir sin reloj, viviendo con intensidad la vida, porque estás empezando a saborear la gozosa eternidad que te espera.

          Feliz tú cuando  tu oración sea simple y sencilla, sin ánimo de acumular gracias porque ya te recordó Jesús que para orar no hacen falta muchas palabras.

          Feliz tú cuando no mides el tiempo que le dedicas a Dios porque descubrirás que cada minuto de tu vida es regalo suyo, entonces tu corazón crecerá y se ensanchará en gratitud. 

          Feliz tú cuando de las 24 horas del día tienes tiempo para los pobres y pequeños porque estás haciendo una importante prioridad para descubrir en ellos al mismo Señor.

          Feliz tú cuando no presumes ni hablas del mucho o poco tiempo que vives tu fe en la Iglesia, porque eso no te garantiza nada, sí te hará mucho bien aprender de quienes hoy responden a la llamada del Señor para vivir desde el compromiso y fraternidad.

          Feliz tú cuando en la organización de tu tiempo, Dios tiene el primer lugar porque todo lo demás, tu familia, amigos… tendrán la posibilidad de descubrir lo importante que es Él para ti.

         Feliz tú cuando no te preocupa la edad que tengas, sino que piensas que hoy puede ser el último día de tu vida, para dar vida a los años, sólo así podrás sentir que vivir merece la pena.

        Feliz tú cuando busques lo nuevo y no te ates a costumbres de tiempos pasados que te hacen vivir con monotonía, serás feliz si buscas lo nuevo y te dejas sorprender por  Dios, siempre novedad.

        Feliz tú cuando hagas oídos sordos a los que te critican, insulten o calumnien porque estás actuando en fidelidad a tu propia conciencia y eres capaz de vivir con plenitud la vida.

       Feliz tú cuando tus oídos no estén atentos a murmuraciones  y comentarios y busques la verdad, no lo que las personas dicen, sino tu escucha y tu búsqueda de Cristo como camino, verdad y vida.

      Feliz tú cuando de tu boca no salgan malas palabras, ni te unas a quienes maldicen, sino que sepas bendecir a cuantas personas acuden a ti con un mensaje de aliento y esperanza. 

     Feliz tú cuando dejas de lado toda queja de tu boca para descubrir todas las posibilidades que Dios puso en ti y pones manos a la obra para hacer de este mundo, un anticipo del cielo que te espera.

    Feliz tú cuando seas capaz de escuchar sin juzgar, guardando la discreción y prudencia de quienes se confían a ti porque simplemente ya estás haciendo lo que Dios hace contigo.

    Feliz tú cuando tengas unos ojos que aprendan a mirar sin prejuicios , sin tener en cuenta los consejos de nadie, porque descubrirás la inmensa riqueza de cada ser humano que te rodea.

    Feliz tú cuando aprendas a ver la vida en colores y dejes de lado todo aquello oscuro que solo te lleva al pesimismo y la tristeza. Feliz tú porque empiezas a  vivir mejor de un modo nuevo.

    Feliz tú cuando por muy grandes que sean tus problemas, no te ahogas en ellos, sino que eres capaz de mirar más allá de ti para fijarte en quienes están peor que tú y así encontrar fuerzas para ayudar a otros.

    Feliz tú cuando pones nuevas metas y nuevos ideales a tu vida, feliz tú sin perseveras en ello a pesar de que te digan que no merece la pena, porque estás creciendo como persona y creyente.

    Feliz tú cuando reconoces tu humanidad y tu debilidad, y no te crees mejor que los demás, porque ya estás permitiendo que Dios te abrace con su ternura y su misericordia.

   Feliz tú cuando  tu única preocupación sea hacer el bien a todos y dejes de decir que no haces mal a nadie, porque de este modo seguramente tampoco estarás haciendo ningún bien ni por ti ni por Dios ni por los demás.

   Feliz tú cuando no te compares con ningún ser humano, sino que pretendas vivir en autenticidad y desde la humildad de corazón porque recibirás inmensas bendiciones en esta vida y la que te espera.

   Feliz tú cuando sintiendo la tentación del fracaso y decepción, cuando desees tirar la toalla, no lo haces para vivir a partir de entonces desde el servicio a los demás, tu mejor gratificación y recompensa.

   Feliz tú cuando sabes ponerte en los zapatos de la otra persona, para comprenderla y poder sentir como tuyo su dolor y sus preocupaciones, así estarás dando un importante paso adelante en tu vida.

   Feliz tú cuando sabes sonreír y tener buen humor, porque te ayudará a crear felicidad en torno tuyo, así harás que cuantos te rodean puedan vivir más alegres.
   
   Feliz tú cuando no vivas con la mente cerrada a opiniones contrarias porque te enriquecerás en tu modo de pensar  al reconocer la parte de verdad de cada persona y podrás ser así alguien con más libertad y plenitud.

   Feliz tú porque no presumes de estudios por muchos que tengas, sino que empleas tu saber al servicio de los demás y te esfuerzas en conocer más y mejor quién es Dios en tu existencia.

   Feliz tú cuando no te importa ir contracorriente y ser signo de contradicción por fidelidad a tu seguimiento del Señor, porque dejarás una huella imborrable que nadie olvidará.

   Feliz tú cuando no callas cuando hay una palabra que decir para corregir o dar test
imonio y feliz tú cuando  hablas sin respetos humanos para decir lo que piensas.

   Feliz tú cuando aprendes a ser cada día no solamente mejor persona, sino aún más, deseas  ser mejor creyente y vivir con más empeño en santidad.

  Feliz tú cuando no pretendas caer bien a los demás o cuando no vivas de apariencias porque entonces aprenderás a vivir el camino que solo tú puedes vivir en esta existencia temporal. 

  Feliz tú cuando no pretendas imitar a ningún santo, pues ellos vivieron su camino, y tú tienes el tuyo para vivir en libertad y felicidad, teniendo como horizonte de tus pasos la persona de Cristo.

  Feliz tú cuando te alejes de todo cumplimiento y consumismo religioso para buscar con un corazón sincero y auténtico lo que Dios quiere de ti, la búsqueda de su voluntad.

  Feliz tú cuando no apagas la televisión para  así escuchar el sufrimiento de la sociedad de hoy, feliz tú cuando estás al día de las preocupaciones y dificultades del mundo actual porque haces tuyo todo lo humano para presentarlo a Dios en tu plegaria con un corazón universal.

   Feliz tú cuando alejes de ti la mediocridad para hacer tus tareas del mejor modo posible y hagas fructificar en tu interior todo lo bueno que Dios puso en ti.

   Feliz tú cuando vives sin miedo en las travesías intempestuosas de la vida y lo único que mueve es tu confianza que Dios te llevará a buen puerto.

   Feliz tú cuando con valentía tomas decisiones para crecer en todas las dimensiones de tu vida y realizar aquello que nunca habías hecho hasta el día de hoy.

   Feliz tú cuando eres capaz de expresar tus sentimientos a cuantos seres humanos te rodean, para manifestarles tu afecto con un gesto o una palabra, harás crecer la ternura para transparentar así más humanidad y más de lo divino que hay en tu corazón.

   Feliz tú cuando haces una opción por ser un creyente sano y santo, porque es posible vivir ya desde ahora una parte de lo que te espera más allá de esta tierra, adelantas así el cielo en la tierra.

   Feliz tú cuando vives la vida como un libro de páginas en blanco, que escribes con los nombres de las personas que amas y entregarás al final de tu recorrido en esta senda terrenal.

   Feliz tú cuando vives ligero de equipaje, así caminarás con más agilidad en este camino terrenal y tendrás más capacidad de compartir y vivir con lo esencial.

   Feliz tú cuando en tu corazón sólo hay lugar para el amor, el perdón, la unidad, la paz. Feliz tú porque dejarás resplandecer en tus obras la presencia divina en tu interior.

   Feliz tú cuando descubres el valor de los gestos sencillos de cada día porque en ellos reside la grandeza  de cada día, la esencia de la santidad: vivir lo cotidiano de modo extraordinario.

  Feliz tú cuando nunca te sientas en soledad al experimentar la comunión de los santos, la intercesión por ti de quienes ya llegaron a la meta y la de quienes aún permanecemos en camino.

  Feliz tú cuando vivas la fecha del día de todos los santos con alegría, porque es la garantía y anticipo de una vida plena, de un cielo nuevo y una tierra nueva.

  Feliz tú, cuando...( puedes seguir añadiendo otras situaciones sencillas aplicadas a tu vida)

  Autor: Julio Roldán, sacerdote ( 1 noviembre 2018)


jueves, 11 de octubre de 2018

Homilía aniversario 11 octubre 2018






Motivación visual
La imagen de esta fotografía acompañando estas palabras, unas manos unidas en torno a una mesa,  expresa la fraternidad de quienes oran los unos por los otros. Se trata de vivir la COMUNIÓN.

0.- El acto previo de ayer
La tarde de ayer, es el preludio gozoso de la celebración de hoy en este décimo sexto aniversario. Participaron más de medio centenar de personas en el encuentro celebrado en el salón de actos de las Nazarenas. Una pregunta “¿Qué retos tiene hoy para ti la santidad?”, basado en la exhortación apostólica “Alegraos y regocijaos” del Papa Francisco, es una auténtica experiencia de comunión y fraternidad.  Desde aquí el más sincero agradecimiento a Rafael, a Raúl y Sorange, Rosa Delia y finalmente Juan Carlos y Eli. Todos ellos relacionados con la Capilla, los dos matrimonios adoradores y las otras dos personas son visitadoras. Hay que tener en cuenta que a lo largo de la semana pasan tantas personas como adoradores que  incluso acuden varias veces a la semana superando el tiempo de una hora semanal que habitualmente dedica quien es propiamente adorador.  Aprovecho a recordar que si aún no conoces esta carta del papa puedas leerla desde que puedas, no te la pierdas, ¡es toda una gran riqueza espiritual!
1.- Significado de comunión
La palabra comunión no se refiere únicamente a recibir el Cuerpo de Cristo, a comulgar…Va más allá de ese acto puntual. Vivir la comunión es vivir la común unión no solamente con Cristo, sino también con el hermano. Y ahí tenemos el gran reto. Tu comunión será auténtica cuando vives en comunión con las personas que te rodean. Estar hoy aquí esta tarde en esta eucaristía ya es un acto de comunión. La fecha del 11 de octubre es esa fecha importante y entrañable, para reservar ya de un año para otro en nuestra propia agenda y que no podemos perdernos quienes realmente nos sentimos parte de esta familia de la capilla de Adoración eucarística.
2.- La comunión desde la Palabra
La Palabra que hemos escuchado nos ayudan a profundizar en esta reflexión. La lectura de la primera carta de  San Juan  ( 1 Juan 1, 3-7) recuerda : "lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo." El anuncio del evangelio nace de una experiencia de comunión con Dios que llevará a la comunión con los hombres y mujeres de hoy. Y más adelante afirma: "Pero si caminamos en la luz, como él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros”. Caminar en la luz, es vivir en comunión con los hermanos.
El Evangelio del día de hoy, es una llamada a la confianza en la oración (Lucas 11, 5-13): Pide y se te dará, busca y encontrarás, llama y se te abrirá. No hay petición que quede sin respuesta, Dios quiere darte no exactamente lo que le pidas, sino algo más importante y mejor, aquello que necesitas. La perseverancia y constancia en la plegaria es algo básico y fundamental. Pero, fíjate, se trata no tanto de una oración individual y personal, sino una oración que cada vez sea más comunitaria y más eclesial. Una relación con Dios que es auténtica comunión con los hermanos.

3.- Medios para la comunión
¿Qué medios tienes para vivir la oración desde la comunión? Son varios, uno de ellos el que cuando tengamos el listado actualizado de adoradores con sus datos personales, podamos pedir los unos por los otros, de modo especial cuando uno celebra su propio cumpleaños o un  aniversario. ¿Te imaginas lo bien que te puedes sentir cuando hay una fecha especial en tu vida, que todos los adoradores pidan por ti? Es una oración más comunitaria y menos individualista donde la fuerza de la oración es poderosa al unirnos los unos por los otros en una plegaria mutua. A esto podemos añadir la oración por los sacerdotes, en que próximamente a cada adorador se le dará el nombre de un sacerdote para orar personalmente por él y cuyos frutos pueden ser maravillosos por la mediación del Espíritu Santo. Pidamos vocaciones sacerdotales, por los sacerdotes, los seminaristas, los niños y los jóvenes para que descubran su camino y si el Señor les llama por este camino del sacerdocio reciban todo su apoyo familiar…
Asimismo en la oración podemos intensificar nuestra comunión con Dios, no tanto para pedirle, sino para ir más allá, para aprender a escucharle, tarea mucho más importante para vivir en disponibilidad al proyecto que Él tiene contigo y conmigo. Recuerdo aquella frase de San Agustín, muy válida para poner en nuestros labios: “Pídeme lo que quieras, Señor, y haz que yo quiera lo que me pides”.

4.- Mi servicio a la comunión
 En este sentido de crear comunión y vivir desde ella, está mi propia responsabilidad como sacerdote Rector de esta Capilla. Mi labor va más allá de lo meramente sacramental como es la celebración de la eucaristía o la penitencia. Mi servicio como  Rector es un signo de comunión, para sumar y multiplicar, no interesa restar ni dividir. Por lo tanto, tengamos presente estar coordinados, acoger las sugerencias e indicaciones que nos ayudan a unificar criterios en la propia espiritualidad y talante de quien es adorador para vivir más en comunión. Estar interesados por participar en retiros y actividades de la Capilla es un signo también que favorece todo esto para no empobrecer la adoración.

5.- San Juan XXIII y el Concilio Vaticano II
Curiosamente, este aniversario lo celebramos cada 11 de octubre, día en que la Iglesia recuerda a san Juan XXIII, promotor del Concilio Vaticano II. Me atrevo a presentarlo como nuestro santo copatrono. La convocatoria que hizo de aquel importante momento eclesial fue una bocanada de aire fresco para la Iglesia, un abrir las ventanas para renovar la vida de la comunidad cristiana extendida por todo el mundo. Hoy nos hace falta recordar la actualidad del Concilio Vaticano II, pues en él están recogidos los principios doctrinales y pastorales de la vida de la Iglesia en este tercer milenio. 

5.1.- Cuando tengas la tentación de mirar para atrás, fíjate en la actualidad del Concilio, con la mirada en él nos ponemos en camino hacia el futuro. Entre las principales novedades están la Iglesia como Pueblo de Dios, donde todos somos importantes por la vocación bautismal y nos ponemos al servicio de todos, la Iglesia como familia, como lugar para la fraternidad. Desde aquí, una de las primeras reformas es la liturgia, al hacerse todo en la lengua del pueblo, se consiguen celebraciones que todo el mundo entiende. Por eso, hoy no tiene sentido seguir con costumbres que responden a cuando la misa se decía en latín, es decir rezar el rosario u otras devociones personales durante la misa impide vivirla en plenitud y con autenticidad. 

5.2.- Otra novedad es la importancia de acudir a las fuentes, es decir la centralidad de la Palabra de Dios. Hoy proliferan mensajes, supuestas revelaciones particulares, devociones personales, muchas veces alejadas de la Palabra de Dios y la sencillez y esencia del Evangelio. Por eso, cuánto me alegra cuando veo a adoradores en su hora de adoración leyendo y meditando las lecturas de la eucaristía o rezan con los salmos la liturgia de las horas, detalles a tener en cuenta en la propia espiritualidad de comunión en el adorador. Creo que es importante que vayamos dando más importancia a este aspecto e ir incorporando alguna de las horas del rezo oficial de la liturgia, a las lecturas de la Eucaristía…

5.3.- Otro punto novedoso es el papel de los laicos en la Iglesia, es básico ir asumiendo responsabilidades, compartirlas juntos, sin miedo, sin tener que pedir al sacerdote que lo haga todo eludiendo uno mismo la tarea personal que muy bien podría hacer la persona seglar.

5.4.- Y a nosotros, como adoradores, visitadores de Jesús Eucaristía, el gran reto es hacer de la Eucaristía “centro y culmen de la vida cristiana”, en ella confluye la vida, las intenciones personales y familiares, el dolor del mundo, sus gozos y sus esperanzas, porque nada de lo humano es ajeno al cristiano. Y de la centralidad de la eucaristía parte nuestro compromiso en el mundo como sagrarios vivientes para dar testimonio del inmenso amor de Cristo para cada uno de nosotros.
Ojalá que desde esta centralidad de la eucaristía y nuestra participación en ella, podamos oler a pan recién hecho, ese aroma siempre atrayente para vivir la fraternidad y la comunión. De este modo, otras personas, especialmente jóvenes puedan sentirse atraídas por Cristo para poder saborear su presencia entre nosotros.

Por eso, la intercesión de nuestro santo copatrono san Juan XXIII, nos puede ayudar a vivir con más intensidad el Concilio Vaticano II por él convocado y que sigue teniendo hoy total vigencia. Es un gran gesto de comunión.

6.- Resumen o idea principal
Quédate con esa imagen de esas manos unidas en torno a una mesa y esa palabra “Comunión”, ahí tienes el resumen de estas palabras de hoy, recordando esta fotografía recordarás toda la homilía de esta fecha. Por mi parte, como sacerdote Rector ofrezco mi ministerio al servicio de la comunión, al servicio de la comunión con Cristo y al servicio de la común unión contigo y con cada uno de ustedes.
La celebración de este aniversario puede ser una ocasión ideal para renovar el propio compromiso como adorador y hacerlo de modo comunitario, creando comunión, sintiéndonos en familia, como estamos ahora. Te invito a que hagas tuya la siguiente oración:

7.- Plegaria de renovación de compromiso como adorador

Concédeme, Señor:

Ojos ciegos ante los defectos de mis hermanos. Ojos nuevos para contemplarte con asombro, para poseer una mirada como la tuya sobre mis hermanos, mirada de amor, ternura y misericordia.

Oídos sordos a comentarios y conversaciones inútiles, oídos atentos a tus palabras, para escucharte más en el silencio y en la vida de cada día.

Boca cerrada para críticas y calumnias. Boca que no repita lo mismo por rutina, boca lejana a toda monotonía Boca para bendecir y alabarte. Boca para sonreir más y reírme de mí con humor y amor. Boca bien dispuesta para alentar y animar con mis palabras.

Manos atadas para no cometer maldad. Manos libres para obrar el bien. Manos que dicen adiós al individualismo. Manos unidas no tanto para rezar sino para unirse a otras para construir fraternidad.

Pies que no ofrezcan dificultad para avanzar. Pies de peregrino para recorrer nuevas rutas sin miedo, con valentía, caminando ágilmente en la senda de la vida. Pies en la tierra para no vivir en las nubes y llegar un día al cielo.

Corazón no de piedra, sino de carne para sentir el dolor y las alegrías de los hombres y mujeres de hoy. Corazón para amar la fragilidad ,lo débil. Corazón grande sin puertas y sin miedo para amar. Corazón que palpita ante lo nuevo, se estremece ante el poder de tu amor y la fuerza de tu Evangelio.

Haz de mí un trozo de tu Pan, capaz de partirme y repartirme, quiero tener ese olor apetecible de pan recién hecho, quiero tener olor a ti a través de mis obras...

Renuevo mi compromiso de adorarte y lo hago con todo mi corazón, con toda mi alma, con todo mi ser. Solo quiero quedar fascinado por ti, tan solo lo que hago es mirarte y Tú me miras.

Aquí me tienes para recibirte en cada comunión, pero aún más para poder vivir en comunión, en común unión con mis hermanos. Ayúdame a vivir siempre así con los sacerdotes, religiosos, y todas las personas bautizadas, miembros de tu Iglesia, cuantos somos tu Pueblo.

No te entrego una hora semanal de mi vida, ni dos ni tres.
Te entrego mi tiempo, es tuyo; mi persona, todo lo que soy.