domingo, 11 de octubre de 2020

Homilía 18º Aniversario Capilla de Adoración eucarística - 11 octubre 2020

 

 


 

 Prueba y bendición

Dos palabras pueden resumir el momento actual con motivo
de este 18º aniversario de la Capilla de Adoración eucarística.
Prueba y bendición.
 
Prueba
 
Prueba comienza el lunes 16 de marzo, se ha decretado
estado de alarma dos días antes. La mayoría desaparecen,
muchas personas se dejan apoderar por el miedo. Similar a los
discípulos en la Pasión del Señor, de nada han servido tres años
con el Maestro, escuchando sus enseñanzas. De nada sirven los
años que hayas estado participando en la adoración eucarística
porque al final te ha vencido el miedo. El miedo, si le abres la
puerta, te contagia, poco importa que te hayas incorporado
recientemente o estés desde los inicios de la Capilla ¿Dónde
queda la confianza?
 
En aquel momento de estado de alarma, un reducido grupo
acude a la eucaristía de las 7 de la mañana. Luego dentro de las
personas que me encontraba a lo largo del día, recuerdo con
cariño a aquel hombre mayor con una bolsa en sus manos, me
decía: “aprovechando que he ido a la farmacia aprovecho a
visitar al Señor”. Y sus visitas eran frecuentes. Ejemplo de
persona creativa, el estado de alarma no impedía visitar iglesias,
y te permitía ir a la compra, la farmacia. Con lo cual, si hubiera
habido más imaginación y creatividad personal, con motivo de
salir a comprar o ir a la farmacia, algunas personas más se
hubieran acercado a adorar al Señor. Unos con el pretexto de
cuidarse, otros de dejarse llevar por el miedo, dejaron de acudir
y no todos eran personal de riesgo. La verja interior se cerraba
con frecuencia. Sin embargo, la Capilla permaneció abierta
durante dos semanas. Personas sin ninguna vinculación con la
Ermita de San Blas, algunos desde el otro extremo de la ciudad,
1se acercaban hasta su interior al ser de los pocos templos
abiertos en la ciudad.
 
Lo más doloroso de esta prueba para mí, fue cerrar la Capilla.
Todos los templos debían cerrarse por orden del Obispado...
Pero me ayudó un criterio importante: vivir y sentir con la
Iglesia...El recuerdo de mi promesa de obediencia a mi obispo el
día de mi ordenación sacerdotal, me ayudó a tomar esta
decisión.
 
Todo esto que expongo ciertamente es muy básico, pero creo
necesario hacerlo recordar. Es básico entender los
acontecimientos por el contexto social o la actualidad del
momento, una mirada que no tenga en cuenta esto no es una
mirada evangélica.
Cerrada la Capilla, continúa la prueba con el confinamiento,
pero poco a poco la prueba se convierte en bendición.
 
Bendición
 
La bendición comienza con la reapertura lunes 25 de mayo,
dos semanas más tarde que el resto de templos para facilitar los
desplazamientos. Me acompaña la confianza en el Señor de
que todo es obra suya, también mi temor a la capacidad de
respuesta...Quizá haya que seguir cerrando la verja para que
quienes vengan, si no son adoradores, hagan su oración desde
atrás. Lanzamos la campaña de nuevos adoradores “para
personas sin tiempo” coincidiendo con la reapertura del templo.
Sin embargo, con todo esto, ese mismo día de reapertura aparece
alguien como una bendición de Dios, casi como caido del cielo,
que me comenta su firme decisión de unirse a la adoración. Me
refiero a Carmelo, prácticamente conocido ya por todos por su
servicio desinteresado al Señor.
 
Y desde entonces, aunque la humanidad vive un momento de
prueba, van viniendo solas las bendiciones. Con la reapertura, se
hacen obligatorias las nuevas normativas de seguridad y sanidad
para los templos. En este sentido, felicidades a esa mayoría de
personas que han sabido adaptarse a la nueva normativa, eso
indica madurez humana y espiritual para saber adaptarse a lo
que pide la realidad del momento. Eso es otra bendición. Vivir y
sentir con la Iglesia, vivir en espíritu eclesial es importante
para no quedarse en criterios personales y poder así vivir en
profunda comunión con la Iglesia.
 
Otra bendición son las lecturas de hoy. Como en el tiempo
ordinario, en ciertos acontecimientos importantes, pueden
cambiarse estuve decidido a poner otras lecturas antes de leerlas.
Justo cuando me puse a ver las de este domingo, confieso que
me impresionan e incluso me emocionan, me tocan el corazón
porque nos vienen como anillo al dedo. Ciertamente son una
referencia clara a la eucaristía.
 
En más de una ocasión he visto a personas emocionadas en
la adoración eucarística, ante el Señor desahogan sus
preocupaciones, su dolor y se sienten aliviadas.“El Señor Dios
enjugará las lágrimas de todos los rostros” nos dice Isaías. Esta
Palabra se cumple ahora y también como promesa de futuro
porque la eucaristía es ese anticipo de lo que nos espera. En ese
sentido, muchos llamamos a la Capilla un trozo de cielo en la
tierra. Es una bendición sentirse consolado por el Señor.
 
Seguimos en momento de prueba pero vivimos abiertos a las
bendiciones del Señor, seguimos caminando porque como
cantamos: “Habitaré en la casa del Señor por años sin término”.
Nos mueve la confianza de que Jesús nuestro Buen Pastor va
delante de nosotros y no hemos de temer a este momento de
prueba: “Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,
porque tú vas conmigo”.
 
Las circunstancias de nuestra vida pueden ser favorables o
menos, lo fundamental la experiencia de que como Pablo
podamos decir: “Estoy entrenado para todo y en todo.
Todo lo puedo en aquel que me conforta”. Cristo será tu
respuesta en cada circunstancia de tu vida, nunca te pedirá más
de lo que puedas, nunca las pruebas serán superiores a tus
fuerzas.Y esto lo descubrirás de modo especial en la adoración
eucarística.
 
Y qué hermoso sentir que la participación en la eucaristía,
bien en su celebración o la adoración, es una invitación gratuita
sin merecerlo. Lo importante es saber por qué estamos en una
realidad u otra de la Iglesia, la razón para nada nunca podrá ser
porque llevas 5, 10,15 o 18 años. La verdadera razón es porque
aceptas la invitación hecha por el Señor, la recompensa es la
misma para todos, es decir la alegría surgida por ese sí es igual
para todos, tan fuerte e intensa en quien se incorpora hoy a la
adoración como para quienes llevan años en este camino.
Todos somos iguales en el sí al Señor, no hay diferencias, la
invitación es para todos, la invitación está abierta. Es el mensaje
del Evangelio en esta tarde de domingo: "Tengo preparado el
banquete, y todo está a punto. Venid a la boda."
 
Vivir la adoración es vivirla en clave de enamoramiento del
Señor. Qué hermoso escuchar de alguna persona adoradora: “El
día que me toca de la semana, lo estoy esperando con un gran
deseo, ya desde la víspera y desde que me levanto por la
mañana” Como los enamorados sienten el deseo de verse y
encontrarse, así es en quien desea adorar a Jesús Eucaristía.Lo
único que le impulsa es el encuentro con el Amado. Todo esto
sin duda es una bendición.
 
¿Cómo vivir en clave de bendición la adoración eucarística
en este momento de prueba?
 
Solo tres palabras: priorizar, fraternidad y perseverancia.
 
Priorizar. Cuando en tu vida todo es importante, nada será
importante. Priorizar ese día y hora de la semana por encima de
todo, contra viento y marea. Mis padres son adoradores, mi
padre lo fue y ahora adora al Señor en el cielo, mi madre vive y lo
es. Nunca lo dejaron ni estando yo de vacaciones en mi casa
interrumpían su turno de adoración eucarística en el templo de
las Monjas Clarisas en Palencia. Importante ser fiel a la palabra
dada al Señor, es un compromiso tuyo.
 
Fraternidad. La adoración a Jesús Eucaristía es una
espiritualidad fraterna y comunitaria. Incorporarse a la
adoración eucarística es incorporarse a una familia fraterna. El
adorador ora no solo por sus necesidades sino también por las de
sus hermanos adoradores.Sé que mis hermanos oran también por
mí.La verdadera autenticidad de tu adoración al Señor se medirá
por la autenticidad de tus relaciones fraternas con los demás,
están mutuamente relacionados.
 
Perseverancia. La llamada a la adoración es algo a renovar
constantemente para ser conscientes de esta misión. El
crecimiento humano y espiritual, la formación cristiana, la
meditación de la Palabra de Dios, la participación semanal y
frecuente en la eucaristía son medios para la perseverancia.
Adorar al Señor no es una decisión de un día, sino alimentar tu
vida desde Él para configurarte cada vez más y mejor con su
estilo de vida y su mensaje del Evangelio.
 
Más adelante seguramente podamos ahondar en más rasgos
que configuran la espiritualidad del adorador. Hoy basta que
recordemos que para vivir en clave de bendición la adoración
eucarística solo son necesarias tres palabras: priorizar,
fraternidad y perseverancia. Repetimos todos...: priorizar,
fraternidad y perseverancia.
 
Continuamos abiertos a las bendiciones del Señor, bendición
el hecho de que en esta tarde el Señor te esté tocando el
corazón para invitarte a unirte a la adoración eucarística,
puedes encontrar mil excusas, si lo priorizas y respondes
positivamente te garantizo una alegría sin límites. Bendición
para seguir el camino emprendido con la confianza en el Señor.
Bendición para vivir en fraternidad, bendición para perseverar.
Bendición del Señor los nuevos adoradores que Él llama y
cuya respuesta tenemos hoy aquí con estos cuatro nuevos
hermanos que se incorporan a esta fraternidad eucarística.
Celebramos el gesto de su sí y su acogida en nuestra comunidad.
Nos alegramos porque con la ayuda del Espíritu la familia crece.
Ojalá tú también puedas tomar esta decisión si no lo has hecho
aún. Vivamos abiertos a nuevas bendiciones. ¡Felicidades!

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Julio Roldán