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martes, 3 de marzo de 2026
Desayunos en Cuaresma - MARTES 2ª SEMANA - Mt 23,1-12 (Humildad verdadera)
Jesús critica la fe de escaparate.
lunes, 2 de marzo de 2026
Desayunos en Cuaresma - LUNES 2ª SEMANA CUARESMA Lc 6,36-38 (Misericordia)
Tras el domingo en que iniciamos esta segunda semana, llega el lunes.
Hoy Jesús te da una medida para vivir: “Sean misericordiosos”.
La misericordia es como un abrigo
en invierno: calienta al otro y te calienta a ti.
Juzgar es
fácil, porque no cuesta nada… pero deja el corazón duro.
Perdonar
cuesta, sí, pero te libera por dentro.
Jesús dice que la
medida que uses con los demás, volverá a ti.
Como un
boomerang: lo que lanzas, regresa.
Si lanzas desprecio, te
vuelves pequeño.
Si lanzas bondad, el alma se ensancha.
Hoy
haz un experimento: cambia un juicio por una oración.
Cambia un
“qué mal” por un “Señor, ayúdalo… y ayúdame a mí”.
Y
si puedes, regala una palabra buena a alguien que no se la espera.
domingo, 1 de marzo de 2026
Desayunos en Cuaresma - DOMINGO SEMANA 2ª - Mt 17,1-9 (La Transfiguración)
Domingo, día del Señor, segundo de Cuaresma.
Jesús sube al monte con tres amigos.
No sube para escapar, sino
para ver más claro.
A veces tú también
necesitas subir: silencio, oración, respirar.
En el monte,
Jesús se llena de luz.
Es como cuando en una caminata ves la
cumbre: te devuelve fuerzas.
Dios no te enseña la luz para
entretenerte, sino para sostenerte cuando llegue la cruz.
Pedro
quiere quedarse allí, porque la luz engancha.
Pero la vida no
es solo “momentos bonitos”: también hay camino y bajada.
La
clave está en la voz: “Escúchenlo”.
Cuaresma
es aprender a escuchar a Jesús por encima del ruido.
Hoy pídele
una cosa: “Señor, enséñame a verte incluso cuando no brille
nada”.
Escribe tu oración o sentimiento. Te veo en comentarios.
sábado, 28 de febrero de 2026
Desayunos en Cuaresma - SÁBADO 1ª SEMANA - Mt 5,43-48
Llegamos al sábado, ya en el fin de semana...
“Amen a sus enemigos”: suena imposible… hasta que
recuerdas cómo te ama Dios.
Dios no te amó cuando eras
perfecto, sino cuando estabas en camino.
Amar al enemigo no es
justificar el mal.
Es negarte a responder con el mismo
veneno.
Es cortar la cadena: no devolver golpe por golpe.
Como
apagar un fuego con agua, no con gasolina.
Este amor empieza en
lo pequeño: bendecir, callar a tiempo, no hablar mal.
También
es pedirle a Dios que te cure el resentimiento.
Hoy elige una
sola cosa: no devuelvas la herida.
Y si no puedes amar todavía,
al menos no odies: ese ya es un gran paso.
¿Qué te cuesta más vivir de este mensaje? Te leo con respeto
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